24 de agosto de 2016

#unañosinropa

Me encanta la ropa. Me gusta mucho la moda, veo youtubers de moda, paseo por tiendas con relativa frecuencia y aunque nunca he gastado grandes cantidades de dinero en ella (porque no lo tengo) sí me he hecho a lo largo de los años con un armario más o menos significativo.


Imagen de www.foxbuy.es


Es precisamente la lástima de mirar ese armario, esas prendas poco amortizadas, que me encantó comprar en su momento pero que en muchos casos no lucí lo suficiente, lo que puso el germen de la idea que vengo a contaros en mi cabeza.

Como os decía, hace no mucho pensé en lo maravilloso que sería sacar toda esa ropa del armario y utilizarla sin cesar hasta convertirla en harapos, hasta que no me quedara más remedio que tirarla y comprar más, esta vez sí por necesidad. En su momento me pareció una idea cuanto poco romántica y que además satisfacía bastante a mi otro yo: el que se avergonzaba un poquito de que algo tan "banal" como la moda me resultara tan atractivo. El que comprar un pantalón nuevo o ir especialmente atractiva a una fiesta me hicieran tan feliz.

Ese otro yo además se retuerce de rabia cada vez que recuerda que la industria de la moda que alimentamos a base de comprar y comprar productos que realmente no necesitamos producen esa ropa con mano de obra barata en países donde no se respetan los derechos humanos ni mucho menos se disfruta del mismo nivel de vida que mantenemos en occidente.

No me voy a meter a hablar de las "bondades" del capitalismo y del consumismo desmedido, porque necesitaría unas cuantas horas. Sí quiero mencionar un concepto que leí hace muy poco, el de la ignorancia colectiva voluntaria. Asimilada y aceptada por todos, exitosa porque la realidad incomoda. Es otra forma de maldad, pero como la sufrimos todos, en mayor o menor medida, volvemos la vista para otro lado de forma unánime y aquí no ha pasado nada.

Por ejemplo: sé muy bien que a día de hoy el consumo de carne no es solo un ejercicio increíble de crueldad con los animales sino además un gran culpable del calentamiento global, pero (aún) no me he vuelto vegetariana. ¿Por qué? Porque me cuesta. Porque no es tan fácil.

Pues lo mismo me pasa con la moda. Sin embargo, he comprendido algo muy importante:

Que me guste la moda y que esté en contra de las injusticias del mundo no son incompatibles.

La moda en sí no es el problema. La moda no es banal, no es innecesaria y que os guste no es nada de lo que os debáis avergonzar. La moda es belleza. La moda es una forma más de expresión. Simplemente, hace falta llegar a una situación de equilibrio en la que el máximo beneficio económico deje de ser un dios por el que ciertos fieles harían cualquier cosa, incluyendo venderle su alma al diablo.

Ayer vi el vídeo que os pongo a continuación. Fue ese vídeo el que me ha animado a escribir esta entrada hoy. Esos fieles devotos del dios dinero se salen con la suya porque nosotros estamos dispuestos a mirar para otro lado. Ni más, ni menos.



Inditex: me encanta tu ropa. Me encanta la moda y no puedo simplemente renunciar a volver a comparte.

Pero necesito estar en paz conmigo misma, llevar a cabo mi propia revolución. Pequeñita, pero revolución al fin y al cabo. Mirar a los ojos al consumismo y decirle que es hora de empezar a hacer las cosas de otra manera. Decirle algo así como: "Mira, guapo. No cuentes conmigo".

Es por eso que a partir de hoy inauguro mi #añosincomprarropa. Sé que va a costarme horrores, pero durante un año no voy a pisar ninguna tienda de Inditex, ni Primark, H&M y compañía. Bueno, sí voy a pisarlas, pero no voy a hacer ninguna compra.

Y como quiero intentar ser fiel a esta promesa que me hago a mí misma, me daré tres prendas de excepción a lo largo de todo el año, porque no quiero tener que comparme unas zapatillas o algo que necesite imperativamente y me vea obligada a incumplir mi reto.

Os invito a reflexionar sobre el tema y uniros a este reto. O si no, a crearos uno vosotros mismos. Contadme vuestra opinión en los comentarios, que es gratis ;)

¡Hasta pronto!


1 comentario:

  1. Estoy muy de acuerdo contigo. Yo no soy muy de comprar ropa, precisamente porque cuando veo mi armario lleno de prendas que me gustan y que no he amortizado, me da lástima. ¡Mucha suerte con tu reto!

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